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HISTORIA
   El extraño fluir de la Acupresura

- Los antiguos sabios orientales no veían distinción alguna entre el hombre y la tierra, entre la tierra y el universo o entre el microcosmos y el macrocosmos. Las mismas leyes que operaban en el macrocosmos (nuestro mundo y nuestro universo) actuaban en el microcosmos (nuestro cuerpo y nuestra mente). El macrocosmos y el microcosmos son uno solo, y una mirada al primero nos da la perspectiva calcada del segundo, y viceversa. “Sin salir de la puerta uno puede contemplar el mundo sin asomarse a la ventana uno puede ver el Tao de los cielos”.
- Las personas del antiguo Oriente vivían pegadas a la tierra y no dejaban de observar los cielos. En los cambios dinámicos de la naturaleza veían reflejos del Tao, esa profunda verdad que incluye el flujo de la naturaleza pero va más allá de él, de igual modo que lo completo es siempre mayor que sus partes. Aquellas gentes se consideraban hijos del Tao, sujetos a las mismas leyes y principios que seguían sin desviación todas las criaturas y toda la naturaleza.
- Debido a lo antiguo de su civilización, los chinos fueron de los primeros que desarrollaron una teoría lógica de las funciones orgánicas, contemplando la vida desde la perspectiva de las fuerzas vitales y los flujos de energía. Sus teorías han resistido los embates del tiempo y son todavía la base de la moderna Acupuntura y Acupresura. Si por un momento nos situamos en su posición, 5.000 años atrás, y comprendemos las filosofías básicas de su civilización, de las que ya hemos hablado anteriormente, veremos cómo ha ido surgiendo el sistema oriental de las artes terapéuticas y de la salud.
- Imaginémonos que somos campesinos de la antigua China, que vivimos en el mismo lugar en que lo hicieron nuestros antecesores durante siglos. Nos encontramos en una estación del año en que deben brotar las cosechas, pero hay sequedad. El lago del centro del valle, gracias al cual se ha mantenido el pueblo durante toda la estación, ha alcanzado su cota mínima de agua desde que nuestros abuelos recuerdan. Los campos de arroz se están secando y se cierne la amenaza de una cosecha paupérrima. Todo el pueblo ha estado pidiendo a Kuan Yin, diosa de la compasión, que mande lluvia para sus campos, para los animales, para las personas... para la vida.
- Por fin, llega la lluvia. Durante varios días el regalo de vida que viene del cielo se vierte sobre la tierra. Esta absorbe la lluvia que puede, llena los ríos, forma lagunas y envía la que sobra hacia el lago, el depósito natural del valle. El lago se alza cada vez más. ¿Acaso la anterior sequía se convertirá en una inundación, igualmente perjudicial para la tierra? No; el maravilloso depósito deja fluir su abundancia sobre canales y ríos adyacentes, que trasladan el agua hasta llegar a otro lago en otro valle. Aunque las lluvias no han alcanzado esa otra zona castigada por la sequía, el exceso de lluvia de nuestra región ha seguido los cursos de agua naturales de la tierra con una doble función: liberar a nuestras tierras del exceso y enviar dicho exceso a donde resulta necesaria.
- Los filósofos y sabios del pueblo se regocijan tanto como los agricultores, obreros y mercaderes. Al reflexionar sobre el fenómeno, se preguntan: ¿no debe existir dentro del cuerpo humano un sistema similar de depósitos, flujos y control de los mismos? En ciertas partes del cuerpo puede darse un exceso de energía similar al exceso de aguas que puede abatirse sobre los lagos y ríos de la tierra. ¿Cómo maneja el cuerpo el exceso? De vez en cuando tienen lugar en él períodos de falta de energía. ¿Podrían existir en el cuerpo humano depósitos y reservas que almacenen la energía que sobra para utilizarla en estas ocasiones de penuria?
- A través de la meditación y e la experiencia en el tratamiento del cuerpo humano en todos sus estados de desequilibrio, se descubre un maravilloso sistema de lagos, canales, ríos y corrientes en el interior del cuerpo humano, similar al que se puede observar en la tierra. A través de este entramado, la energía vital o ki del cuerpo humano fluye a todos los rincones del organismo, alimentando y armonizando el conjunto.

RÍOS Y CORRIENTES EN EL CUERPO HUMANO

- Los ríos del cuerpo humano son los doce “meridianos de los órganos”, así denominados porqué cada uno está conectado y da energía a un órgano particular y a un grupo de funciones correlativas. A través de estos meridianos, las energías vitales del cielo y la tierra se comunican, y fluyen a través nuestro alimentando cada nervio y cada vaso sanguíneo, cada músculo y cada hueso, cada órgano y cada glándula, cada tejido y cada sistema del organismo en conjunto.
- Nosotros absorbemos directamente el ki celestial y el terrestre, a través de los diversos centros vitales del cuerpo. También absorbemos el ki yang de los cielos a través de la respiración y el ki yin de la tierra a través de los alimentos.

- Ambas energías se combinan en el cuerpo humano y se transforman en el ki corporal, que fluye a través de los doce grandes ríos o meridianos y de sus tributarios. En conjunto, estos ríos y corrientes forman una ruta continua que cubre todo el cuerpo, fluyendo tanto interna como externamente.
- La filosofía terapéutica oriental dice que si el flujo de ki a través de los doce meridianos es uniforme y no tiene impedimentos, y si cada uno de los meridianos recibe la cantidad equilibrada de ki, el funcionamiento del cuerpo será armónico. En cambio, si el flujo de ki se estanca, o si algo lo bloquea en un punto, la armonía se convierte en discordia, y ésta en enfermedad.

¿Cuál puede ser la causa de que el ki se estanque?

- Experiencias traumáticas, ambientes difíciles, uso incorrecto o abuso de la movilidad corporal, baja calidad en las comidas, contaminación del aire, condiciones climáticas extremas, y toda una larga lista de otras posibles causas de tensión, unidas a una falta de conciencia sobre el propio cuerpo o mente. Con lo únicos que pueden parecernos nuestros problemas, nadie tiene el monopolio de la tensión física o emocional (y por tanto del estancamiento del ki). Incluso los maestros espirituales tienen en ocasiones algunos puntos tensos o bloqueados. ¿Alguien ha visto alguna vez a una persona “perfecta”, totalmente libre de problemas?
- Pese a todo, hay personas que se sienten generalmente felices, que disfrutan de la vida casi siempre. ¿Cómo lo consiguen? Suelen ser más conscientes de su propio estado físico, emocional y espiritual. Les gusta experimentar su ser y desean crecer interiormente, por lo que se muestran receptivos a nuevas formas de pensamiento y actuación, a nuevos sentimientos e ideas. Tienen fe en sí mismos, en sus propias posibilidades de crecimiento y de cambio, y tratan de sacar el máximo partido a cada situación. Incluso son capaces de apreciar y valorar la tensión y el estancamiento del ki, pues al conocer estos estados y al aprender a liberarlos se puede saber mucho más acerca de uno mismo y de la vida.
- Cuando tratamos de detener el ciclo de crecimiento y dejamos de disfrutar y experimentar plenamente el momento, cada problema y cada tensión en que nos vemos envueltos multiplica su efecto. Como si de una serie de espejos se tratara, el cuerpo refleja el flujo de ki, las emociones y el espíritu refleja la mente. Desde otro punto de vista, la mente refleja el espíritu, las emociones reflejan la mente, el cuerpo refleja las emociones y el flujo de ki refleja el cuerpo. Todos estos aspectos son uno; por tanto, cada influencia es multidimensional.
- La antigua técnica de Acupresura utilizada en Jin Shin Do es una maravillosa ayuda en aquellas ocasiones en que, debido a las presiones y dificultades, nos resulta difícil dejarnos ir espontáneamente. Para no permitir que el bloqueo del ki y la tensión destruyan nuestra sensación de bienestar físico y emocional, o como ayuda para recuperar tal bienestar, el Jin Shin Do es un elemento que facilita y hace más rápida nuestra propia recuperación o la de cualquier otra persona.